Sandy y cuidar lo que es diferente

Una hermosa mañana, Sandy entra a la casa de Abue-Litha diciendo:

—Dice mi mamá que te traiga este vaso de leche que acaba de ordeñar de la cabra porque ella se va a…

Se queda a media frase porque ve que en una caja, en medio de la sala, hay una gata con tres gatitos.

—¿Litha, y esos gatos? Pensé que no adoptábamos más gatos para cuidar de Eture —dice con emoción, sorpresa y curiosidad.

—Que gran sorpresa ver a los gatos cierto? Y al mismo tiempo querer cuidar y saber que Eture esta a salvo cierto? Te cuento que la gata llegó hace unos días, cuando estaba lloviendo mucho. Eture la escuchó y me dijo que era una gata asustada y que tenía miedo porque estaba a punto de tener gatitos. Así que Eture se fue con las hadas del jardín unos días para que la gata y ella estuvieran seguras—dijo Litha mientras tomaba el vaso de leche de las manos de Sandy y tomaba la mamila pequeñita que estaba en el escurridor de platos—. Le puse la caja con un par de toallas y luego luego se metió. Creo que no ha tenido una vida fácil porque tiene varias cicatrices en la cara, pero no la pude llevar al veterinario a revisar porque si te acercas se pone a la defensiva.

Sandy intenta acercarse y la gata le hisea, ese gruñido que hacen solo los gatos… entonces Sandy se aleja y se sienta en el suelo, lo más cerca que puede sin incomodar a la gata.

—¿Entonces no se van a quedar? —pregunta con un tono de tristeza.

—Te gustaría que se quedaran pues te da ilusión jugar con ellos, cierto? —dice Litha en tomo de complicidad. — Pues se van a quedar aquí cerca. Llamé a la asociación de cuidado animal y me dijeron que vienen hoy por ellos. Resulta que del otro lado del lago justo están buscando gatitos para cuidar sus cosechas, porque los ratones y las aves se están comiendo todo. Van a estar felices con todo el espacio, y tú vas a poder ir a verlos cuando quieras —continúa contando Litha mientras abre la ventana de la cocina.

—Son tan distintos los gatitos, ¿nacieron todos juntos? —pregunta Sandy.

—Sí, también noté que son muy distintos. Primero nació el que es casi todo negro, el grande; luego nació la que es casi toda blanca, la más chiquita; y muchas horas después nació la de pelo largo… —está diciendo Litha cuando Sandy la interrumpe.

—Mira, Litha, la gata no deja que la blanquita se le acerque… —dice Sandy cuando ve que la gata le hisea a la blanca cuando quiere acercarse a tomar leche como los otros dos.

—Sí, eso noté. Para eso le pedí la leche a tu mamá. Pero mira… ese otro gato en la ventana ha venido todos los días; él se acurruca con la gatita blanca cuando ya le di leche.

Sandy se para para ver al gato de la ventana cuando, de pronto, escuchan un maullido desgarrador.

En un segundo vieron cómo la gata estaba atacando a la gatita pequeña: la tenía en el hocico y la sacudía. El gato de la ventana entró de un brinco a defenderla. La madre soltó a la gatita y ahora el macho y la hembra estaban dando de vueltas y salían pelos de gato por todos lados. El gatito negro va corriendo hacia los adultos. La gata blanca está llorando, agazapada en la esquina, y la gatita de pelo largo está inmóvil, solo viendo lo que pasa.

Litha, dando un respiro, agarró el cesto de basura y lo usó para separar a los gatos. La gata quedó dentro del cesto y así pudo espantar al macho para que saliera por la ventana. ¡Todo pasó tan rápido!

Litha y Sandy se quedaron en silencio, cada una con una mano en el pecho y la otra en la panza, respirando por unos minutos.

Luego, Litha levantó el cesto y la gata regresó a su caja, donde empezó a acicalar al gatito casi negro, mientras la gatita de pelo largo volvía a tomar leche de ella. Y Sandy corrió a tomar a la gatita blanca, que seguía llorando, y se la llevó cargando a sentarse en el sillón con ella.

—Toma, querida, dale leche a la gatita —dijo Litha mientras le daba a Sandy la mini mamila.

Ya la energía de la casa estaba más regulada y Litha dio una vuelta con vela de lavanda prendida para terminar de recuperar la harmonía 

Sandy cargó a la gatita como bebé y le dio la mamila.

—Creo que sigue asustada, Litha. Mira cómo tiene sus ojos abiertos y está temblando.

—¡Seguro que sí! Yo también me espanté, y a mí nadie me atacó. ¿Tú cómo estás, Sandy?

—¡También me asusté mucho! Pero luego respiramos y me sentí más tranquila. Vi a la gatita toda sola en la esquina y quise abrazarla. Pobrecita, su mamá la lastimó. ¿Por qué hizo eso, Litha? ¿Por qué no la cuida como a los otros dos?

—Yo también esperé a estar más tranquila antes de moverme. Me conmueve que viste a la gatita sola y quisiste acompañarla y abrazarla. Eso me recuerda que, como Generadora, tú respondes a lo que pasa en tu entorno, y aquí viste que alguien necesitaba cuidado y tú podías dárselo en este momento, ¿cierto?

Sandy asiente con la cabeza sin dejar de ver a la gatita.

Litha suspira y respira profundamente antes de seguir hablando, como cuando lo que vas a decir viene desde una gran vulnerabilidad:

—Sobre tu pregunta, te gustaría entender porque la mamá no cuida a esta gatita? O te gustaría saber que a pesar de que su mamá no la cuida que ella va a estar segura?

—Es que no entiendo porque la trata distinto y la lastima? 

—No sé bien por qué atacó a la gatita. Hay casos donde los felinos que tienen una herida o una infección de muelas atacan a otros seres porque el dolor no les deja ver lo que están haciendo.

—Y no sabemos de esta gatita porque no pudiste llevarla al veterinario, ¿cierto?

—Así es. También escuché que en la naturaleza los animales blancos pueden llegar a ser rechazados porque su color tan brillante y visible pone en riesgo a la manada entera, pero no sé si sea cierto, pero si se que hay personas que le temen a lo que es diferente.

Sandy pone cara de sorpresa y Litha encoge los hombros diciendo:

—A mí también me sorprende, y desearía más empatía y cuidado para todos incluyendo a los que son diferentes.

—Yo también —dice Sandy.

—Puede haber muchas razones, querida, pero no sabría decirte con exactitud si alguna de esas aplica —termina de explicar Litha.

Sandy ve a la gatita mientras toma leche y la empieza a arrullar:

—Todo va a estar bien, gatita. Tu mamá no ha tenido una vida fácil, tiene muchas cicatrices, seguro algo le duele y no puede ver lo que hace. Pero Litha y yo estamos aquí y te vamos a cuidar para que estés segura, tranquila y feliz —le dice mientras le acaricia la cabecita.

La gatita se estaba durmiendo y Sandy la metió dentro de la bolsa de la pechera de su overall

Durante un rato solo estuvieron ahi sentadas en la sala, Litha, Sandy y la gatita mientras la gata y sus dos gatitos dormían en la caja.

Estaba en eso cuando tocaron a la puerta y Litha se para a ver quién es.

—Hola, Moni. ¿Ya vienes por los gatitos, cierto? Mira que acaba de haber un incidente donde la mamá atacó a la gatita blanca, y me pregunto… ¿sería mejor que la gatita blanca se quede aquí con nosotras, pegadita a nuestro corazón? Tal vez en unos días podemos ver si ella quiere ir a visitar al otro lado del lago.

—Oh, Litha, claro. Lamento que hayan tenido esa experiencia de que la mamá atacara a la gatita. Lamentablemente es más común de lo que quisiéramos. El dolor, el miedo y el cansancio pueden causar tanto daño… Lo lindo es que ahora todos tendrán una familia que pueda darles cuidado, paciencia y cariño para que las heridas sanen y todos puedan crecer con amor.

Moni y Litha se toman de las manos, sonríen, ven a Sandy que también les sonríe, y las cuatro ven a la pequeña gatita que estaba dormida, con los brazos sobre su cara y las piernas estiradas.

—¡Te llamaré Pancy, porque tu pancita es la más hermosa del mundo! —dice Sandy.

Moni se llevó a los tres gatos a su nueva casa del otro lado del lago.

Y mientras Pancy dormía pegadita a su corazón, Sandy supo que todo iba a estar bien, porque hay algo mucho más grande que el miedo y las situaciones dolorosas: la compañía amorosa. Saber que, sin importar lo que pase, siempre estamos acompañados; a veces habrá quien salga a defender o quien abrace y apapache; a veces será un adulto que regresa a cuidar a su niño interior… Somos seres amados.

Ahora la comunidad SoularPunk —el espacio que lleva una vida donde la tecnología cuida de la naturaleza (solarpunk) y la empatía y el amor mantienen la espiritualidad (Soul)— tiene un nuevo integrante: Pancy. Y por las siguientes semanas, Pancy será presentada a los otros gatos, perros, patos y demás humanos de esta comunidad.

La humanidad regresa a los mismo patrones que han causado tanto dolor porque en nuestro interior esas historias de dolor siguen presentes. Una forma de lograr salir del circulo vicioso de miedo y dolor es recibir nuestra historia con compañía amorosa. Una historia a la vez, una memoria a la vez y así podremos caminar con amor por amor.

A veces tan solo una presencia amorosa activa la medicina interna de cada persona

¿Te animas a  re-escribir tu experiencia con empatía y amor?